La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) nació el 14 de septiembre de 1960 en Bagdad cuando Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudí y Venezuela decidieron frenar el poder de las llamadas «Siete Hermanas», las gigantes angloamericanas que fijaban precios y reglas a su antojo. Desde 1965 la sede está en Viena y su lógica es simple: actúan como un cartel que ajusta la cantidad de barriles que bombean para mover el precio internacional del crudo. Suben o bajan la llave de producción y, de inmediato, las gasolineras del mundo sienten el efecto.
Su objetivo oficial es garantizar precios «estables y rentables» para los productores, suministro «regular» para los consumidores y un retorno «justo» para los inversores. En la práctica, esto significa que cada reunión en Viena puede encarecer o abaratar el transporte de alimentos, el costo de la electricidad o la inflación que paga la ciudadanía.

La carta de miembros se redujo a once tras la salida de Emiratos Árabes Unidos el 1.º de mayo de 2026. El país representaba cerca del 15 % de la producción interna del grupo y su retirada —motivada por desacuerdos sobre las cuotas que impone Arabia Saudí— debilita la influencia de la organización en los mercados.
Los que quedan son Arabia Saudí, Irán, Irak, Kuwait, Venezuela, Libia, Nigeria, Argelia, Gabón, Guinea Ecuatorial y Congo. Angola, Ecuador, Indonesia y Qatar ya pasaron por el club y se marcharon cuando las reglas internas dejaron de convenirles.

En 2016 la OPEP creó la alianza OPEP+ para sumar a Rusia, Brasil, México, Kazajistán, Azerbaiyán, Omán y Malasia, entre otros. La jugada respondió al auge del petróleo de esquisto en Estados Unidos, que había inundado el mercado y hundido los precios. Con esta coalición ampliada, el cartel recuperó poder de fuego: ahora coordina más de la mitad del crudo mundial.
Para el consumidor mexicano, cada corte o aumento de bombeo significa menos o más pesos en la bomba. La dependencia del gasolinazo externo recuerda que, aunque México ya no exporta crudo ligero, sigue atado a la geopolítica que se escribe en Viena y Moscú.
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