En México ya hay 18 millones de personas de 60 años o más; para 2050 serán una de cada cinco. El Instituto Nacional de Geriatría (INGER) respondió con el Laboratorio de Biología del Envejecimiento (LBE), operativo desde 2021, que analiza los procesos de envejecimiento en modelos celulares y animales para traducir resultados a la población.
El director de Investigación, Raúl Medina Campos, explicó que el deterioro no depende de un solo gen: intervienen al menos doce mecanismos como el acortamiento de telómeros, la senescencia celular, la inflamación crónica, la disbiosis intestinal y la menor reserva de células madre.

La evidencia que maneja el equipo indica que cinco hábitos modifican la velocidad del proceso: ejercicio constante, dieta equilibrada, no fumar, moderar el alcohol y redes sociales positivas; añaden sueño reparador como factor recuperativo.
El LBE aplica la gerociencia, campo que vincula envejecimiento con enfermedades crónicas, y la geromedicina molecular, que busca geroprotectores capaces de enlentecer la biología del deterioro. Una línea activa combina la proteína GDF11 con ejercicio en modelos de Alzheimer; los datos preliminares sugieren menor pérdida cognitiva.

Además del Alzheimer, los investigadores estudian neuroinflamación, insomnio, sarcopenia y compuestos que actúen sobre rutas de longevidad. En 2025 el INGER publicó 64 artículos indexados; el 89 % incluye autores del LBE, según el reporte de la Secretaría de.
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