La empresa californiana Anthropic, creadora del asistente Claude, busca una nueva ronda de financiación que la valuara en más de 900 000 millones de dólares. Si se concreta, superaría a OpenAI —fijada en 862 000 millones en abril— y se colocaría cerca del gigante coreano Samsung, cuya capitalización supera ligeramente ese umbral. La cifra duplica el valor que Anthropic tenía en febrero, cuando se estimaba en 350 000 millones.
Los ingresos actuales de la compañía provienen de suscripciones a Claude y del cobro por uso de su API. Aunque el negocio crece con ritmo acelerado y registra márgenes positivos, los analistas consideran que esas ventas no explican por sí solas una capitalización equiparable a la de un conglomerado que fabrica desde semiconductores hasta buques.

La lógica del mercado se centra en una hipótesis: en la próxima década apenas un puñado de laboratorios controlará la “capa fundacional” sobre la que funcionará la mayoría del software. Los inversores están comprando la posibilidad de que Anthropic sea uno de esos nodos críticos y que, como dueño de la infraestructura, imponga condiciones similares a las de un sistema operativo o una red eléctrica.
Google ya comprometió 10 000 millones de dólares a la anterior valoración y tiene otros 30 000 millones sujetos a metas. Amazon aportó 5 000 millones y planea desembolsar 20 000 millones adicionales. Ambas compañías no solo invierten: aseguran su propio suministro de modelos de IA, pues ofrecen a sus clientes cloud servicios basados en Claude.

La operación recuerda a la sobrevaloración de las telecomunicaciones durante la burbuja puntocom o a las eléctricas en la primera fase de electrificación. Quien controla la infraestructura fija las reglas del juego, y los grandes proveedores de nube parecen dispuestos a pagar por anticipado ese poder.
La apuesta tiene riesgos. La diferencia técnica entre Claude, ChatGPT y Gemini se ha estrechado a matices; los modelos se están comoditizando más rápido de lo previsto. Si la IA generativa termina siendo un bien básico sin barreras de entrada, las valoraciones actuales podrían desinflarse. Si, en cambio, la especialización y los efectos de red la vuelven insustituible, los precios pagados hoy podrían parecer bajos.

Anthropic acaba de anunciar Mythos, un sistema capaz de detectar y explotar vulnerabilidades en software crítico. La empresa lo consideró “demasiado peligroso” para distribuirlo abiertamente y solo lo.
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