Un estudio publicado en Acta Astronautica sostiene que es posible reducir el tránsito Tierra-Marte de nueve meses a poco más de cinco, e incluso a 33 días en condiciones óptimas, sin desarrollar nuevos motores: basta con cambiar la ruta. La clave está en observar el plano orbital de ciertos asteroides que cruzan las órbitas de ambos planetas en menos de dos meses.
La propuesta parte de Marcelo de Oliveira Souza, del Laboratório de Ciências Físicas de la Universidade Estadual do Norte Fluminense, en Brasil. Durante diez años analizó cómo la forma alargada e inclinada de esas órbitas revela alineaciones más directas que la tradicional elipse de transferencia de Hohmann, hoy usada por todas las misiones no tripuladas.

La maniobra de Hohmann obliga a una nave a recorrer 480 millones de kilómetros en una curva larga que aprovecha el tirón solar. Ahorra combustible, pero exige entre 180 y 270 días solo de ida. Souza advierte que, si se lanzan las naves cuando los planos orbitales de los asteroides cruzadores alinean la Tierra y Marte, la distancia efectiva y el tiempo de vuelo se contraen sin aumentar el gasto de energía.
El investigador insiste en que no existe un “túnel” físico: son rutas alternativas visibles solo cuando se estudian las geometrías extremas de esos cuerpos. Su modelo matemático ya predice ventanas de lanzamiento cada dos años con duraciones de 45 a 153 días, dependiendo de la velocidad de entrada y del tamaño de la nave.

La reducción de tiempo no solo disminuiría la exposición de los astronautas a la radiación cósmica; también abarataría costos de soporte de vida y logística. La Agencia Espacial Mexicana y otras instituciones de países intermedios podrían aprovechar esas ventanas para insertar cargas útiles o satélites de apoyo sin desarrollar cohetes ultrapotentes.
Sin embargo, el método exige precisión: un error de un grado en el ángulo de salida de la Tierra desviaría la nave millones de kilómetros. Además, los atajos solo funcionan cuando la alineación de los asteroides es exacta; fuera de esas fechas, el viaje regresaría a los tiempos convencionales.

La comunidad de astrodinámica aún no ha validado los cálculos en simulaciones de misión completas. Si se confirman, la primera prueba podría ser una sonda robótica lanzada desde una plataforma equatorial, como el Centro Espacial de Alcântara, en Brasil, o el antiguo muelle de Yucatán que el gobierno mexicano estudia rehabilitar.
Mientras tanto, Souza continúa refinando sus ecuaciones y buscando financiamiento para un demostrador orbital. Su hallazgo recuerda que, antes de pedir motor
Etiquetas: Marte, exploración espacial, asteroides, trayectoria orbital, ciencia mexicana, transporte espacial
