Durante décadas, la ciencia buscó la fórmula de los 110 años en Japón, Italia o California. Ahora el foco se desplaza al sur: Brasil acumula la cohorte más grande de supercentenarios estudiada fuera del primer mundo.
El Centro de Investigación del Genoma Humano y Células Madre de la Universidad de São Paulo ya tiene perfilados a 160 brasileños de más de 100 años; veinte cruzaron la barrera de los 110 y varios rozaron los 120. La mitad creció sin atención médica regular, chequeos o dietas occidentales “saludables”.
Algunos atravesaron la pandemia sin vacuna y sobrevivieron. El equipo secuencia sus genomas, registra historial clínico, dieta, entorno y ancestros. El dato que más llama la atención: la mayoría procede de zonas rurales con historial de pobreza extrema y mezcla genética de europeos, africanos y pueblos originarios.

Mateus Vidigal, responsable del proyecto, afirma que la longevidad extrema no se explica aquí por infraestructura sanitaria sino por variantes que amortiguan inflamación, cáncer y enfermedades metabólicas.
Los primeros análisis detectan mutaciones en genes de reparación del ADN y en vías de autofagia que son distintas a las de los supercentenarios japoneses o italianos. También hallan proteínas que conservan la longitud telomérica sin correlacionar con ingresos o educación.
El estudio obliga a revisar los supuestos de la genética de la longevidad: el acceso desigual a la medicina no necesariamente cancela la protección genética. Para la comunidad científica, Brasil se vuelve un “laboratorio natural” donde la supervivencia extrema ocurre sin los factores de riesgo controlados que predominan en estudios previos.

Aunque la investigación está en fase temprana, los investigadores ya comparten sus secuencias en bases abiertas para contrastarlas con bases de datos europeas y asiáticas. El objetivo inmediato es identificar si las variantes brasileñas pueden replicarse en modelos celulares y, eventualmente, traducirse a dianas terapéuticas.
La pregunta que queda en el aire: si el mestizaje y la adversidad son variables de protección, ¿por qué la esperanza de vida promedio del país sigue siendo 12 años inferior a la de Japón? El estudio promete datos de seguimiento en 2027.
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