La confianza del consumidor en Estados Unidos se desplomó en abril a su punto más bajo desde 1978, arrastrada por el temor a la inflación que deja la guerra con Irán. El índice final de la Universidad de Michigan bajó a 49,8 desde 53,3 de marzo, aunque mostró una leve recuperación respecto a la lectura preliminar.
Las expectativas de inflación se dispararon. Los consumidores anticipan que los precios aumenten 4,7 % en los próximos doce meses, el salto mensual más fuerte desde los aranceles generalizados anunciados por Donald Trump el año pasado. Para los próximos cinco a diez años estiman un ritmo anual de 3,5 %, el nivel más alto desde octubre.

Joanne Hsu, directora de la encuesta, explicó que el conflicto con Irán afecta la percepción ciudadana principalmente a través de la gasolina. El galón ya ronda los 4 dólares y los analistas prevén que podría mantenerse alto durante meses, incluso si se logra un acuerdo permanente.
El alto el fuego temporal entre Washington y Teherán no alivia la incertidumbre. La población teme que los precios de los combustibles y otros productos básicos sigan presionados, lo que erosiona el poder de compra de los hogares.

A pesar del ánimo sombrío, los datos de ventas minoristas publicados esta semana muestran que las familias aún gastan en una amplia gama de productos. Los reembolsos de impuestos han inyectado algo de liquidez y se observa adelanto de compras, pero existe el riesgo de desaceleración cuando ese efecto se disipe.
El encarecimiento de la energía reduce el margen de los presupuestos domésticos. Si la gasolina sube los 50 centavos que prevén los consumidores, el gasto en otros rubros podría contraerse y profundizar la desaceleración económica.

La persistencia de la inflación energética y la falta de una solución diplomática definitiva mantienen el temor a una recaída del consumo, clave para el crecimiento de la primera economía del mundo.
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