La reapertura de la investigación contra la organización religiosa La Luz del Mundo representa para las víctimas la posibilidad de romper años de impunidad en México. Dos denunciantes informaron que la FEITPOC declaró el “no ejercicio de la acción penal” contra Naasón Joaquín García, líder de la iglesia condenado en Estados Unidos a 16 años y 8 meses por abuso sexual de menores.
La decisión de cerrar la carpeta se tomó dos semanas después de que Ernestina Godoy asumiera la titularidad de la fiscalía, a pesar de que la investigación inició en 2019 tras las denuncias de Sóchil Martín y Sharim Guzmán, testigas clave en el proceso estadounidense. Para especialistas, el cuestionamiento no es solo judicial: evidencia la incapacidad del sistema mexicano para perseguir delitos complejos donde convergen redes de poder político, económico y religioso.

Juan Martín Pérez, coordinador de Tejiendo Redes Infancia, advierte que la impunidad alcanza entre 90 y 97 % en delitos sexuales. En este caso, agrega, no existen denuncias aisladas: existe una sentencia en el extranjero y múltiples víctimas que describen una red criminal sistemática. La contradicción entre lo resuelto en Estados Unidos y el cierre local genera dudas sobre la consistencia institucional.

Las víctimas infantiles dentro de estructuras jerárquicas enfrentan miedo, dependencia económica y la normalización de la violencia. Muchas no logran denunciar en la infencia; una de las activas lo hizo hasta la edad adulta. La reapertura judicial puede ser, según sobrevivientes, la última frontera para obligar al Estado mexicano a reconocer la protección que nunca les dio.
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