La Cancillería cubana confirmó que funcionarios de ambos países se reunieron a principios de abril en La Habana, el primer contacto bilateral de alto nivel desde 2016.
Según Alejandro García del Toro, subdirector general para Asuntos de EU en la cancillería cubana, la delegación estadounidense estuvo encabezada por subsecretarios de Estado y del lado cubano participaron viceministros de Relaciones Exteriores.

García del Toro describió el intercambio como “respetuoso y profesional”, y negó que los diplomáticos hayan impuesto plazos o amenazas, como habían señalado medios estadounidenses. El tema central fue el embargo energético que Washington mantiene sobre la isla.
“La eliminación del embargo energético contra el país era una prioridad absoluta para nuestra delegación”, afirmó el funcionario cubano. Consideró que las restricciones petroleras constituyen “un castigo injustificado para toda la población cubana” y “una forma de chantaje global contra los estados soberanos” que podrían exportar combustible a La Habana.

El Departamento de Estado, cuyos representantes hablaron bajo anonimato, reiteró que cualquier alivio dependerá de que Cuba ponga fin a la represión política, libere a los presos políticos y adopte reformas económicas.
A finales de enero el presidente Donald Trump advirtió que impondrá aranceles a quienes vendan petróleo a Cuba y no descartó una intervención militar. En respuesta, el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel declaró la semana pasada que su país está “preparado para luchar” si se materializa una agresión.
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