Los precios al consumidor en Estados Unidos repuntaron con fuerza durante agosto, generando señales de alarma en los mercados financieros internacionales y reduciendo el margen de acción de la Reserva Federal. El Índice de Precios al Consumidor avanzó 0.4% en el mes, una aceleración notable respecto al modesto 0.1% registrado en julio.
La inflación anual se ubicó en 3.4%, manteniendo el mismo nivel del mes previo. Sin embargo, el indicador de inflación subyacente —que excluye componentes volátiles— mostró su mayor incremento en cuatro meses, complicando el escenario para las autoridades monetarias.
La reacción de los mercados fue inmediata. Según la herramienta FedWatch de CME, la probabilidad de un aumento de tasas de interés para la siguiente semana saltó del 72% al 91% apenas se difundieron los datos del Departamento de Trabajo.

El combustible fue uno de los principales motores de la presión al alza. Los precios de la gasolina se dispararon 3.9% tras dos meses consecutivos de caídas, representando más de un tercio del incremento total del índice. Otros combustibles para vehículos, incluido el diésel, registraron un alza de 9.6%.
El energético global agrava la perspectiva. El petróleo volvió a superar los 100 dólares por barril, mientras los precios del diésel alcanzaron máximos históricos. Esta dinámica sugiere que la inflación podría mantenerse elevada y extenderse a otros sectores en los próximos meses.
Ellen Zentner, estratega económica jefa de Morgan Stanley Wealth Management, señaló que el reporte dejó a la Fed con menos margen de maniobra en su intento por preservar credibilidad en la lucha contra la inflación. La especialista consideró que el dato, aunque menos intenso que el del Índice de Precios al Productor divulgado un día antes, compromete la flexibilidad del banco central.

El informe del IPC siguió a datos sólidos de varios componentes del IPP, que alimentan las mediciones de Gastos de Consumo Personal que el emisor estadounidense monitorea para su meta del 2%.
En el rubro alimentario hubo cierto alivio. Los precios de los alimentos subieron apenas 0.1% por segundo mes consecutivo. Los productos de alimentación general se mantuvieron estables, con aumentos moderados en carne y pescado. Las frutas y verduras cayeron 0.4%, lastradas por un descenso de 6.2% en la lechuga vinculado a un brote de Cyclospora.
No obstante, los huevos encarecieron 2.9%, mientras bebidas no alcohólicas y productos lácteos también registraron alzas. Los economistas advierten que los precios récord del diésel podrían trasladarse pronto a los supermercados, d
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