DATO DURO
En redes sociales circula un video que muestra el pavimento abriéndose mientras personas corren en medio de un desastre. La grabación fue atribuida erróneamente al terremoto del 11 de septiembre de 2022 en Papúa, Nueva Guinea, pero corresponde a un sismo ocurrido cuatro años antes en Indonesia.
La desinformación se propagó con la descripción: "Imágenes apocalípticas del terremoto registrado en Papúa Nueva Guinea de 7.7 de intensidad". Una publicación con este contenido alcanzó 1.3 mil interacciones y 32 mil reproducciones, según datos de monitoreo.
Mediante búsqueda inversa se ubicó el material original: un reporte de la Agencia Anadolu sobre el terremoto del 28 de septiembre de 2018 en la isla de Sulawesi, Indonesia. El video fue filmado en la ciudad de Palu, provincia central de Sulawesi, específicamente en la regencia de Sigi.
Aquél sismo de magnitud 7.4 provocó tsunamis en Donggala y Palu, dejó 4 mil 300 personas fallecidas y aproximadamente 170 mil desplazadas. La televisión pública de Indonesia publicó fotografías que confirman la ubicación exacta: una gasolinera Pertamina con número 74.943.18 en la regencia de Sigi.
CONTEXTO
El fenómeno visible en el video es la licuefacción de suelos, donde el terreno pierde firmeza por el sismo. Expertos consultados por BBC explican que este proceso puede desplazar, hundir o volcar infraestructura, constituyendo una de las principales causas de destrucción en terremotos.

Contexto político
El sismo real de Papúa Nueva Guinea ocurrió el 11 de septiembre de 2022 con magnitud 7.6, epicentro a 67 km de Kainantu y profundidad de 61 km, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. Dejó 12 fallecidos y 42 lesionados.
CONCLUSIÓN
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas reportó afectaciones a edificios de materiales ligeros, deslizamientos de tierra y grichas en el suelo. La misma oficina desmintió que autoridades locales hubieran predicho otro sismo en la región.
El caso ilustra cómo contenidos de desastres naturales pueden descontextualizarse rápidamente en plataformas digitales. Para las áreas de emergencias y protección civil, la verificación de fuentes antes de compartir información resulta una responsabilidad operativa ineludible.
La diferencia entre ambos eventos —cuatro años, dos países y distintas magnitudes— quedó opacada por la velocidad de propagación del contenido. Esto representa un riesgo para la toma de decisiones en situaciones de crisis reales, donde la información precisa puede significar diferencias en respuesta y prevención.
