La Comisión Nacional de los Derechos Humanos advirtió que el desarrollo acelerado de la Inteligencia Artificial plantea riesgos severos para la autonomía de las personas, el empleo, la educación, la democracia y el derecho a la verdad. En un pronunciamiento emitido este martes, el organismo señaló que esta tecnología puede reproducir y ampliar desigualdades preexistentes, así como prácticas discriminatorias arraigadas en la sociedad.
El organismo planteó que el desarrollo y uso de estas herramientas deben abordarse desde una perspectiva de derechos humanos, con responsabilidad humana identificable, transparencia, protección de datos y regulación efectiva. El objetivo, precisó, debe ser ampliar las capacidades y derechos de las personas, reducir desigualdades y garantizar el bienestar colectivo, en lugar de concentrar beneficios en pocas manos.

La incorporación de la IA está modificando la manera en que las personas trabajan, aprenden, crean, se informan, se relacionan y ejercen sus derechos, según el documento. Por ello, la institución consideró necesario analizar sus efectos no solo como transformación tecnológica, sino también como transformación social con consecuencias distributivas.
El pronunciamiento reconoció que la tecnología puede contribuir a mejorar sistemas de

La institución sostuvo que la tecnología no es neutral, debido a que responde a determinados fines y es desarrollada por personas, instituciones y empresas con intereses específicos. Ante la expansión de estas herramientas, planteó la necesidad de cuestionar quién las diseña, para qué se utilizan, quién obtiene sus beneficios, quién asume sus costos y qué poder adquieren quienes controlan infraestructura, datos y capacidades algorítmicas.
En materia laboral, se indicó que la IA puede incrementar productividad y crear nuevas ocupaciones, pero también eliminar actividades, desplazar trabajos, generar incertidumbre legal y acelerar precarización. Estos cambios podrían ampliar las diferencias entre quienes poseen capital, tecnología y conocimientos y quienes dependen de un empleo para sostener su vida familiar.

El avance tecnológico no debe medirse únicamente por la cantidad de bienes o servicios que produce una sociedad, sino por la forma en que se distribuyen los beneficios de ese desarrollo, enfatizó el organismo. "La Inteligencia Artificial es una innovación que tanto podrá multiplicar riqueza como igualmente ampliar desigualdades", expuso, por lo que desde una perspectiva de derechos humanos no puede considerarse un progreso completo.
En el ámbito educativo, la gran cantidad de
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