La ciberdelincuencia intensificó sus operaciones en América Latina durante la primera mitad de 2026. Según el reporte de SCILabs de Scitum, los ataques de ransomware crecieron 25.5% en la región, con un mínimo de 290 incidentes comprobados respecto al semestre anterior.
México se colocó como el segundo blanco predilecto de estas organizaciones criminales al absorber prácticamente el 18% del total regional. Solo Brasil supera esta cifra con 25.17%, mientras Colombia registra 11%.
La modalidad delictiva ya no se limita al tradicional bloqueo y cifrado de equipos. Los grupos atacantes ahora combinan la sustracción de archivos confidenciales con extorsiones directas, amenazando con filtrar información en línea si no acceden a sus demandas financieras.

Las empresas de servicios resultaron las más vulnerables, con 19.66% de las ofensivas, dada su necesidad de evitar paros operativos. Las dependencias gubernamentales concentraron 11.72% de los incidentes por la relevancia estratégica de su información.
El sector manufacturero, con 8.28% de los ataques, quedó más expuesto ante la paulatina digitalización de sus cadenas de producción.

Pese a que se contabilizaron alrededor de 50 familias de programas maliciosos, la amenaza exhibe alto grado de concentración. Tres grupos principales —The Gentlemen, Qilin y LockBit 5.0— articularon prácticamente el 48% de las intrusiones registradas.
Estos actores se valen de modelos de servicio en la red clandestina y explotan fallas en accesos remotos, campañas de engaño a usuarios y robo previo de claves.

Los pronósticos para el cierre del año apuntan a un escenario más complejo, marcado por el uso incipiente de Inteligencia Artificial para afinar ataques de ingeniería social y automatizar la búsqueda de fallas.
Marcos Polanco, director ejecutivo de Gobierno Corporativo y director de.
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