El partido Morena ha consolidado su presencia en 24 de los 32 estados de México, pero su dominio político se ve manchado por una serie de escándalos. Desde presuntos vínculos con el narcotráfico hasta redes de corrupción administrativa, la ola de controversias ha afectado a varios gobernadores morenistas.
En 2024, Morena ganó siete de las nueve gubernaturas en disputa, sumado a los 12 de 15 en 2021, fortaleciendo su presencia en gran parte del territorio mexicano. Sin embargo, la presión del gobierno de Estados Unidos ha sido un factor de descarrilamiento para algunos mandatarios.

El gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, tuvo que separarse de su cargo tras una acusación penal en Nueva York por supuestamente recibir ayuda de Los Chapitos, del Cártel de Sinaloa, a cambio de protección gubernamental.
Rocha Moya rechazó los cargos y solicitó licencia, pero regresó a la gubernatura tras 112 días, solo para pedir licencia indefinida 36 horas después.

Otros tres mandatarios se han visto envueltos en controversias basadas en información estadounidense: Marina del Pilar Ávila, gobernadora de Baja California; Américo Villarreal, de Tamaulipas; y Alfonso Durazo, de Sonora.
En el caso de Ávila, su exesposo fue señalado en mayo de 2025 tras que EU le revocara la visa, y la FGR lo investiga por presunta red de protección política al crimen organizado. La situación de Durazo se complicó cuando el gobierno estadounidense le revocó su visa en 2025.

Por su parte, Villarreal ha sido vinculado a una presunta indagatoria sobre 'huachicol fiscal', relacionada con el asesinato del empresario Sergio Carmona. Estos escándalos ponen en duda la integridad y la capacidad de gobernar de los mandatarios morenistas en México.
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