La adopción de inteligencia artificial (IA) en América Latina está transformando la productividad de las empresas, pero también está cambiando el panorama de amenazas en el ámbito de la ciberseguridad. Un empleado puede, sin darse cuenta, introducir información confidencial en una herramienta de IA, exponiendo a la organización a posibles vulnerabilidades. Por otro lado, los atacantes pueden utilizar estos sistemas para crear campañas de phishing, suplantaciones de identidad o contenidos falsos más difíciles de detectar.
El costo de una filtración de datos en América Latina es significativo, con una media de 4,65 millones de dólares según el Cost of a Data Breach 2026 de IBM. Además, el estudio señala que casi un 19% de los ataques maliciosos analizados contaban con la habilitación de inteligencia artificial.

Esta situación está generando una presión adicional sobre los equipos de

Fabio Brodbeck, cofundador y CGO de OSTEC, una empresa brasileña de ciberseguridad, señala que una de las amenazas menos visibles ocurre dentro de las propias compañías. La falta de conocimiento sobre las consecuencias de la información introducida en sistemas de IA puede ser un punto de entrada para ataques cibernéticos.
El aumento en la dependencia de la IA para operaciones empresariales está generando una nueva demanda en el mercado de la ciberseguridad. Las organizaciones necesitan soluciones que les permitan manejar de manera segura la integración de la IA en sus procesos, lo que implica una mayor inversión en tecnologías de detección y prevención de vulnerabilidades.

La ciberseguridad se ha convertido en una prioridad para las empresas de América Latina, que buscan proteger sus activos digitales ante un entorno cada vez más complejo y peligroso. La IA, aunque una herramienta valios
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