La inteligencia artificial generativa se ha transformado desde la popularización de los asistentes conversacionales, conocidos como 'chatbots', hacia agentes de IA con capacidades de acción.
Gartner pronostica que en 2028, una empresa promedio de Fortune 500 utilizará más de 150,000 agentes de IA, contrastando con menos de 15 en 2025, lo que sugiere una revolución en la interacción con la tecnología.
Los grandes modelos de lenguaje han permitido conversaciones más naturales con máquinas, dando lugar a nuevas aplicaciones que van desde la generación de textos hasta el análisis de documentos e imágenes. BBVA, por ejemplo, utiliza IA para medir la experiencia real del cliente más allá de las encuestas de satisfacción.

Los agentes de IA son capaces de interpretar un objetivo, decidir qué pasos seguir y utilizar diversas herramientas para completar una tarea, siempre dentro de límites y permisos establecidos. Esto los distingue de los chatbots, que pueden explicar procedimientos o resumir contratos, pero no ejecutar operaciones directamente.
Los agentes de IA demuestran agencia, es decir, la capacidad de actuar sobre un entorno para cumplir con un objetivo. Su actuación está condicionada por los permisos, herramientas de acceso y reglas de la organización que los desarrolla.

BBVA completó su primera transacción iniciada por un agente de IA junto a Visa, mostrando la evolución de la IA desde la conversación a la acción. Los agentes de IA varían en habilidades y autonomía según el caso de uso, el nivel de riesgo y el entorno de operación.
Incorporan habilidades como el razonamiento para interpretar peticiones y la planificación para dividir objetivos complejos en una secuencia de pasos antes de ejecutarlos. Utilizan herramientas como API para completar tareas.
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