DATO DURO
Gilberto Aguirre Bahena, sobreviviente de la masacre de Aguas Blancas de 1995, recuperó su libertad el 5 de abril tras 21 años de encierro en el penal de Las Cruces de Acapulco. Su detención en mayo de 2002 en Baja California, calificada como extrajudicial, fue ordenada por Genaro García Luna, entonces director de la Agencia Federal de Investigación y hoy preso en Estados Unidos por vínculos con el crimen organizado.
La liberación de Aguirre Bahena reaviva las denuncias sobre el uso de la justicia para criminalizar a defensores campesinos. Norma Mesino Mesino, líder de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, afirmó que los delitos de secuestro y homicidio fueron fabricados por el exfuncionario federal. Esta práctica, señaló, formó parte de un "montaje" sistemático contra integrantes de la organización.
Aún permanecen en prisión dos miembros de la OCSS señalados en la misma causa: Orlando Avilés Mesino, recluido en Guerrero, y Antonio Barragán Carrasco, en Morelos. Barragán Carrasco también es sobreviviente de la masacre de 1995. Aguirre Bahena exigió la liberación de ambos al abandonar el centro penitenciario.
CONTEXTO
El caso se suma al de Jerónimo Hernández Refugio, otro sobreviviente de Aguas Blancas liberado el 12 de febrero tras 20 años de encarcelamiento por el mismo delito de secuestro. Hernández Refugio debió salir en diciembre de 2022, pero un juez le impuso cuatro años adicionales sin explicación clara; un amparo finalmente permitió su libertad.

La masacre de Aguas Blancas, ocurrida el 28 de junio de 1995 en Guerrero, dejó decenas de campesinos muertos por fuerzas estatales. Tras los hechos, dirigentes de izquierda como el perredista Ranferi Hernández Acevedo responsabilizaron al gobernador Rubén Figueroa Alcocer, quien solicitó licencia al Congreso local en marzo de 1996.
CONCLUSIÓN
La detención de los campesinos en 2002 ocurrió en un de persistencia de la OCSS en la exigencia de justicia por la matanza. La acusación de fabricación de delitos contra García Luna adquiere relevancia dada su actual procesamiento en Estados Unidos por conspiración para traficar cocaína y falsedad de declaraciones.
La organización campesina mantiene activa la denuncia sobre la injusticia en los procesos penales de sus integrantes. La salida de Aguirre Bahena representa una victoria parcial en una lucha que, según sus propias palabras, continuará hasta la libertad de todos los presos políticos de la OCSS.
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