En una reunión de la ONU en Nueva York, la Misión Permanente de Observación de la Santa Sede enfatizó la importancia de la inteligencia artificial (IA) en el de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030. La delegación vaticana destacó que la superación de la pobreza se ve obstaculizada por desigualdades tanto a nivel internacional como nacional.
La verdadera medida del progreso, según la Santa Sede, no radica en la sofisticación de las tecnologías emergentes, sino en su capacidad de servir a la persona humana y al bien común.
La IA tiene el potencial de acelerar los avances hacia los objetivos de desarrollo sostenible, pero solo si no compromete la dignidad humana. La visión del desarrollo sostenible, según la Agenda 2030, debe tener a la persona humana en el centro de todos los esfuerzos de desarrollo.

El objetivo del desarrollo es la liberación integral de los pueblos de hambre, enfermedades, analfabetismo y privaciones, lo cual requiere una participación equitativa en los procesos globales, construcción de sociedades basadas en la solidaridad y fortalecimiento de instituciones democráticas que garantizan libertad y paz.
A pesar de que el crecimiento económico ha permitido a miles de millones de personas salir de la pobreza extrema, sigue marcado por disfunciones como el aumento de las desigualdades y la aparición de nuevas formas de pobreza.
La delegación de la Santa Sede en el Palacio de Cristal instó a una reflexión profunda sobre cómo la IA puede contribuir positivamente a la sociedad, siempre manteniendo en mente la dignidad humana y el bien común como piedras angulares del progreso.
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