Colectivas: mujeres construyen comunidad ante la violencia de género | Grupo Animal Colectivas: mujeres construyen comunidad ante la violencia de género Israel Fuguemann · 13 de julio de 2026 ¿Qué tienen en común un equipo de antropólogas forenses que busca personas desaparecidas , una organización que ayuda a comunidades de Guerrero a prepararse frente a desastres naturales y un colectivo de mujeres que protege las semillas nativas de maíz en Milpa Alta? Aparentemente, muy poco. Sin embargo, a todas las une la misma certeza: la violencia de género en México y el mundo constituye una crisis estructural que está presente en casi todos los espacios donde nos desenvolvemos.
Aunque sus geografías y enfoques son distintos, ellas demuestran que las respuestas más acertadas nacen desde los territorios y que defender la vida es defender sus comunidades . Diana Bustos Ríos, del Equipo Mexicano de Antropología Forense. Foto: Especial De las ruinas a las fosas Cuando Diana Bustos Ríos decidió estudiar arqueología y antropología física, imaginó una vida dedicada a reconstruir el pasado. Como muchas de sus colegas, quería proteger el patrimonio cultural , estudiar las civilizaciones mesoamericanas y aprender a leer la historia escrita bajo la tierra. Pero México cambió.
La violencia que se recrudeció tras el inicio de la llamada guerra contra el narcotráfico transformó el sentido de su profesión. Las herramientas que adquirieron para localizar vestigios arqueológicos comenzaron a ser necesarias para encontrar fosas clandestinas e identificar personas desaparecidas . Saber leer las alteraciones del terreno, excavar de manera sistemática y reconstruir historias a partir de fragmentos óseos dejó de ser una labor meramente arqueológica para convertirse en habilidades fundamentales de la investigación forense. Así nació en 2013, el Equipo Mexicano de Antropología Forense (EMAF) .

Un año después, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa terminaría de evidenciar la necesidad de incorporar la arqueología y la antropología física a las investigaciones de casos similares en México. Sin embargo, Diana y sus compañeras eligieron un camino distinto: trabajar desde la sociedad civil acompañando a las familias y al mismo tiempo, impulsar el reconocimiento de estas disciplinas por las instituciones de procuración de justicia.
Con los años, dentro del equipo comenzó a crecer una nueva pregunta: ¿era posible demostrar con rigor científico, que la forma en que desaparecen y son encontradas las mujeres responde a patrones diferenciados, donde suele estar presente la violencia de género? No bastaba con documentar casos; era necesario construir una metodología capaz de demostrar, desde la antropología y la arqueología forense, cómo operan esas violencias. Con el acompañamiento del programa Feminist Opportunities Now (FON) , el EMAF pudo desarrollar la primera fase de la investigación “Y ese lucero eres tú”, sobre la conexión entre feminicidios y desapariciones en Guerrero .

El equipo revisó expedientes ministeriales, entrevistó a familiares y comparó fuentes. El resultado que obtuvieron, del que hay registro en un informe publicado el año pasado, es contundente. En 14 de los 20 casos analizados encontraron un mismo patrón: la información que madres, hermanas y otros familiares aportaban para la búsqueda y localización con vida de las mujeres desaparecidas rara vez era incorporada en las investigaciones. Mientras ellas señalaban casas, negocios o lugares donde creían que podían estar retenidas, las diligencias oficiales concentraban sus esfuerzos en la búsqueda en fosas clandestinas .
Para Diana, ese hallazgo evidencia la necesidad de que las fiscalías especializadas en desaparición, trata y feminicidio dejen de trabajar por separado, pues en muchos casos lo que cada una investiga forma parte de la misma cadena de violencia. La propuesta ya fue presentada a distintas autoridades. Aunque las respuestas han sido lentas, algunas instancias especializadas en atención a las mujeres han comenzado a explorar mecanismos de análisis contextual y atención temprana que permitan actuar desde los primeros momentos de una desaparición. Parte del Equipo Mexicano de Antropología Forense.

Foto: Especial Del aprendizaje a la acción Para llegar hasta ahí, el Equipo Mexicano de Antropología Forense necesitó algo más que financiamiento. Requirió de tiempo para investigar, fortalecer sus capacidades e intercambiar experiencias. En ese contexto, cobró relevancia el respaldo de FON, un programa impulsado en América Latina por la organización internacional “ Médecins du Monde France ” (Médicos del Mundo Francia) a través de su oficina en México, junto con el financiamiento de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) , que apostó por una forma distinta de acompañar a colectivos y organizaciones feministas de base.
Durante cuatro años, el proyecto apoyó a 23 organizaciones en México y a otras 21 en Colombia , como parte de una red integrada por un total de 210 organizaciones en diez países del sur global. “FON fue una apuesta”, resume Chiara Santoro, coordinadora regional del programa para América Latina.
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