En México, el aumento en la cantidad de decomisos de cocaína en las últimas semanas ha elevado las alertas, especialmente en operaciones marítimas que señalan rutas del Pacífico hacia Estados Unidos. Las autoridades han detectado un flujo de cocaína que transita por el Pacífico mexicano desde Centro y Sudamérica con el objetivo de llegar a EE.UU., con el Golfo de México como zona estratégica para los cargamentos.
El Gabinete de

Días después, se reportaron otros operativos en Guerrero con alrededor de 2.1 toneladas de cocaína aseguradas en acciones marítimas. En Tlaxcala, una tonelada de cocaína fue decomisada. Además, el 22 de junio, se informó de la aseguramiento de una gran cantidad de metanfetamina líquida en Los Mochis, Sinaloa.

El repunte de cocaína no implica que los grupos criminales hayan abandonado las drogas sintéticas. Las autoridades aseguraron 24 mil 400 litros de metanfetamina líquida, lo que representa el mayor decomiso de ese tipo en la actual administración y el segundo más grande del registro histórico. La DEA mantiene al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación como las principales amenazas en producción, tráfico y distribución de fentanilo y metanfetamina hacia Estados Unidos.

El aumento de decomisos de cocaína puede deberse a una mayor vigilancia marítima o a que las redes criminales estén moviendo más cargamentos o diversificando rutas ante la presión sobre drogas sintéticas. La UNODC advierte que los grupos dedicados al tráfico de drogas se adaptan a crisis e inestabilidad y explotan rutas, mercados y poblaciones vulnerables.
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