La noche del 3 de mayo de 2021, el tramo elevado de la Línea 12 entre Olivos y Tezonco se desplomó cuando pasaba un tren. El siniestro, el peor en 57 años de historia del Metro, dejó 26 personas muertas y más de 100 lesionados. Cinco años después, el proceso judicial sigue sin sentencias ni imputados firmes.
Este domingo, familiares colocaron una ofrenda en el lugar y reclamaron justicia. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, no se refirió al aniversario. La líder del PAN en la capital, Luisa Gutiérrez, denunció el estancamiento del caso.

Tras el colapso, el Gobierno de la Ciudad y las empresas constructoras firmaron un acuerdo de reparación integral con las víctimas. La aseguradora Grupo Mexicano de Seguros pagó 300 mdp al Metro como indemnización. La Línea Dorada fue cerrada completamente para peritajes.

En octubre de 2021, la entonces fiscal Ernestina Godoy informó que el peritaje oficial atribuyó el derrumbe a errores de construcción, no a falta de mantenimiento. Sin embargo, el dictamen externo contratado a la firma noruega DNV señaló también fallas de mantenimiento.

La administración capitalina rechazó ese hallazgo por “conflictos de interés” y “fallas metodológicas”. El 30 de enero de 2024, después de dos años y siete meses de obras, la línea fue reabierta en su totalidad y, según autoridades, opera con normalidad. En 14 años de servicio, la Línea 12 ha enfrentado múltiples cierres y reparaciones.
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