• #Turistas le sacan la vuelta a #Tula: #inseguridad, #lluvias y cero respuestas de las autoridades. 😤🌧️

    #Turistas le sacan la vuelta a #Tula: #inseguridad, #lluvias y cero respuestas de las autoridades. 😤🌧️

    En Tula, Hidalgo, los problemas no paran y los visitantes tampoco llegan. La ciudad, famosa por su historia y los Atlantes, está viendo cómo la inseguridad y el riesgo de nuevas inundaciones están alejando no solo al turismo, sino también a quienes venían por chamba.

    Uno de los más afectados es el sector hotelero. Eduardo Ogando, empresario del ramo, reveló que la ocupación ha caído más del 30% en lo que va del año, y en junio fue el mes más crítico, con una baja de más del 50%. El golpe se siente fuerte, sobre todo porque ya no llegan los trabajadores de empresas contratadas por Pemex, quienes antes llenaban cuartos y mesas en restaurantes, pero dejaron de venir porque la paraestatal no ha cumplido con sus pagos desde hace casi un año.

    A esto se le suma el mal rato que pasaron algunos turistas que sí se animaron a llegar. Según Ogando, varios se quejaron porque no pudieron entrar por la Puerta Sur de la zona arqueológica ni al museo, ya que estaban cerrados. Tuvieron que caminar de más desde la colonia 16 de Enero hasta el acceso principal, lo cual, para quienes no conocen la zona, fue toda una odisea.

    Y como si eso no bastara, las malas señalizaciones viales hicieron que algunos visitantes terminaran con multas de hasta 950 pesos por estacionarse en zonas prohibidas, aunque no hubiera ni un solo letrero que lo indicara. Un verdadero desorden.

    Del otro lado, en el tianguis municipal, la historia no es diferente. Raúl Sánchez Jiménez, secretario de la Unión de Comerciantes, advirtió que las ventas se han desplomado hasta un 40%, ya que la gente tiene miedo de salir por las lluvias intensas que podrían hacer que el Río Tula se desborde otra vez. Y aunque confían en que la obra que se hizo para contener el río funcione, muchos prefieren no arriesgarse.

    Los comerciantes han optado por traer menos mercancía, siempre al pendiente de cualquier comunicado oficial del clima. Actualmente, unos 400 locatarios y cerca de 80 tarimeros trabajan en estas condiciones para poder llevar algo a casa.

    Pero lo que más molesta a los tulenses es el silencio del presidente municipal, Cristhian Martínez, quien hasta el momento no ha salido a explicar qué piensa hacer ante esta crisis. Vecinos y empresarios se preguntan si realmente está enterado de lo que pasa o simplemente decidió mirar para otro lado.

    Mientras tanto, Tula sigue esperando… y los turistas siguen cancelando.