Si notas que en verano tu cabeza se pone pesada y el dolor no te suelta, no eres el único. El calor, la humedad, el sol fuerte y los cambios en la presión del aire pueden estar detrás de esas punzadas que te hacen la vida difícil.

Danielle Wilhour, experta en neurología, dice que los que sufren migrañas son los que más la pasan mal cuando suben las temperaturas. La verdad, aunque no puedas cambiar el clima, hay formas de frenar esos dolores antes de que te tumben.
Los estudios son variados: algunos muestran que el clima cálido y húmedo provoca más dolores de cabeza, otros solo relacionan la humedad y no tanto el calor. Por ejemplo, un estudio en Carolina del Norte encontró que esos días húmedos trajeron más visitas por migrañas, mientras que en Japón, el calor no fue tan culpable.
En Cincinnati, Vincent Martin analizó datos de 660 pacientes y notó que por cada aumento de 5.5 grados en temperatura, las jaquecas suben un 6%. Aunque no está claro el porqué, se piensa que el calor y la humedad activan nervios que causan dolor. La deshidratación también juega un rol clave: perder líquidos y sales con el sudor altera la química en tu cabeza y activa el dolor.
Además, el aire contaminado, con cosas como ozono, puede inflamar los nervios y hacerte sufrir más. Las tormentas de verano también complican, porque la baja presión puede afectar tus senos paranasales y vasos del cerebro, lo que dispara las migrañas.
¿Lo bueno? Puedes hacer cosas para evitarlo: hidrátate bien, usa gafas o sombrero para protegerte del sol, y si eres de los que sufren migrañas cuando cambia el clima, consulta con tu doctor para que te dé un medicamento que evite el dolor antes de que llegue el mal tiempo.

