Miles de manifestantes se congregaron en Belfast para condenar disturbios antiinmigrantes que dejaron a más de dos docenas de personas sin hogar y 12 policías heridos. Los incidentes se desataron tras un brutal apuñalamiento atribuido a un solicitante de asilo, que dejó a una víctima parcialmente ciega.
El sábado 13 de junio de 2026, la ciudad de Belfast vivió noches de violencia incendiaria, con grupos de hombres enmascarados que incendiaron viviendas y vehículos, creyendo que albergaban a inmigrantes, y atacaron a la policía con ladrillos y bombas incendiarias. Las autoridades calificaron los actos de 'matonismo'.
El discurso de Elaine Crory, quien habló frente al Ayuntamiento de Belfast, destacó la reactivación del racismo tras un delito cometido por una persona no blanca. Los manifestantes portaban carteles con mensajes como 'El problema es la maldad y la violencia, no la raza' y 'Tu racismo no es patriotismo'.

Cara Bell y Matthew Richardson, recién casados, coincidieron con la protesta pacífica y expresaron que los actos de violencia no reflejan el sentir general de Belfast. Bell destacó que la semana mostró 'lo peor y lo mejor de la humanidad en Belfast'.
A pesar de los llamados a la calma por autoridades y la familia de la víctima, se culpa a figuras de ultraderecha y antiinmigrantes de avivar las protestas en varios lugares del Reino Unido. En Glasgow, Escocia, los disturbios tuvieron como objetivo a minorías y atemorizaron a fieles en una mezquita. Un grupo antirracista reunió a miles para recuperar las calles y enfrentarse a la ultraderecha.
La policía informó que los disturbios en Glasgow atemorizaron a minorías y forzaron la entrada en confinamiento a una mezquita. Este acto de repudio en Belfast y la respuesta en Glasgow demuestran la polarización y el rechazo a la violencia y el racismo en el Reino Unido.
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