28 de mayo, 2026 Opinión El secuestro del Estado Por Jorge Luis Preciado México necesita cooperación internacional contra el narcotráfico, pero bajo control constitucional claro y con plena subordinación al Estado mexicano. WhatsApp 0 X 0 Telegram LinkedIn Agrandar/Reducir Letra Aumentar letra Reducir letra Print Compartir por mail Más 27/05/2026 La crisis abierta por el caso Chihuahua y las acusaciones contra Rubén Rocha Moya no son episodios aislados. Son, en realidad, dos expresiones distintas de un mismo problema: la progresiva incapacidad del Estado mexicano para monopolizar el control de la
En Chihuahua, la muerte de dos presuntos elementos vinculados a la CIA durante un operativo revela algo profundamente delicado: las decisiones estratégicas en materia de
La soberanía nacional no admite la sustitución de funciones esenciales del Estado por gobiernos extranjeros. El Senado tiene facultades expresas para autorizar presencia o tránsito de fuerzas extranjeras, mientras que la Ley de
Pero del otro lado existe una amenaza todavía más profunda: la captura criminal del poder político. Las acusaciones que rodean al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, colocan sobre la mesa una hipótesis devastadora para cualquier democracia: que organizaciones criminales no solamente corrompen autoridades, sino que participan activamente en la construcción del poder público mediante financiamiento, operación territorial o control político regional. Ahí la discusión ya no es soberanía frente a Estados Unidos, sino soberanía frente al crimen organizado.

Un Estado infiltrado por el narcotráfico pierde capacidad para proteger a sus ciudadanos porque las estructuras encargadas de brindar
Cuando el Estado deja de controlar la violencia -o
Pero si minimiza las acusaciones contra Rocha Moya, enviaría el mensaje de que la infiltración criminal del poder político puede ser tolerada cuando afecta a aliados internos. La salida institucional exige equilibrio. México necesita cooperación internacional contra el narcotráfico, pero bajo control constitucional claro y con plena subordinación al Estado mexicano. Al mismo tiempo, necesita demostrar que ningún actor político, incluso dentro del oficialismo, está por encima de la ley cuando existan indicios serios de vínculos con organizaciones criminales. Paradójicamente, el caso Rocha podría convertirse en la mayor oportunidad de credibilidad para el actual gobierno.
Someter a la justicia a un gobernador señalado por presuntos vínculos con el narcotráfico enviaría un mensaje mucho más poderoso que cualquier discurso soberani
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