En México, las niñas y adolescentes de 12 a 16 años registran más reportes de desaparición que los varones de la misma edad. La Comisión Nacional de Búsqueda contabiliza 5 mil 357 menores femeninas desaparecidas, contra 4 mil 420 masculinos, una brecha de 937 casos.
La cifra aumenta entre 15 y 19 años, grupo que concentra la mayor parte de mujeres no localizadas, según el informe “Desapariciones en México” de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El organismo vincula la desaparición de mujeres con la violencia de género y delitos como la trata con fines de explotación sexual o trabajo forzado.

Algunas son obligadas a tareas domésticas para grupos criminales; otras terminan en adopciones ilegales o en redes de explotación económica. El documento advierte que muchas desapariciones terminan en feminicidio, ya que los cuerpos de mujeres buscadas aparecen sin vida semanas o meses después.
Las autoridades, indica la CIDH, suelen demorar la búsqueda bajo argumentos que revictimizan: “estaría con una pareja”, “se fue de fiesta” o “andaba con una amiga”. Esas frases, repetidas ante las familias, agravan el riesgo de daños irreversibles.

La Comisión detectó que la mayoría de los Protocolos Alba —mecanismo especializado con perspectiva de género— aún operan bajo la regla de 72 horas para iniciar la búsqueda, contraviniendo estándares internacionales de actuación inmediata. Además, la falta de integración de comités técnicos estatales limita su aplicación.
En Puebla, por ejemplo, el Protocolo Alba no se activó ninguna vez por la ausencia del comité encargado de su supervisión. La CIDH concluye que la aplicación efectiva de perspectiva de género en la búsqueda sigue siendo una deuda del Estado mexicano.
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