Activistas de Greenpeace México se plantaron en Playa Bagdad, Matamoros, Tamaulipas, durante la prueba del cohete Starship V3 de SpaceX para exigir transparencia sobre los impactos ambientales y sociales de los lanzamientos privados. Desde la ribera del Río Bravo desplegaron mantas que preguntan: “¿Cuál es el costo ambiental?
” y exigen “Rendición de cuentas ¡Ya! ”. La organización advierte que no existen evaluaciones gubernamentales accesibles que cuantifiquen las afectaciones en suelo mexicano.

Vecinos de la zona contaron a los activistas que cada despegue reduce la pesca: “Antes había mucho pescado, ahora es poca la captura; después de la explosión vimos peces muertos flotando”. La presión sonora y las vibraciones también dañan viviendas y escuelas.

“Cuando hay despegue tenemos que salir de la casa porque todo vibra; tenemos miedo de que se nos caiga la casa”, relató una residente. En el último lanzamiento, las ventanas de la escuela local estallaron por la onda de choque; por forte no había alumnos.
Greenpeace señala que las pruebas generan basura espacial, contaminación acústica y afectaciones a ecosistemas marinos y costeros sin que haya un plan de mitigación visible. La frontera Tamaulipas-Texas concentra ahora una de las bases privadas de lanzamiento más activas del mundo, sin mecanismos claros de participación ciudadana del lado mexicano.

La protesta forma parte de una campaña global que pide gravar a los súper ricos para financiar transiciones ecológicas justas. En México, el reclamo se centra en que la autoridad ambiental federal no ha demostrado públicamente que existan estudios de impacto independientes ni protocolos de emergencia para la población ribereña.
Etiquetas: medio-ambiente, SpaceX, Tamaulipas, Greenpeace, rendición-de-cuentas
