SpaceX presentó ante la SEC el formulario S-1 que habilita su oferta pública inicial en Nasdaq bajo el ticker SPCX. El documento revela por primera vez cifras consolidadas: ingresos por 18 000 millones de dólares en 2025 y una pérdida neta de 4 900 millones ese mismo año.
Desde su fundación hace 24 años, la compañía acumula pérdidas por 37 000 millones de dólares, una cifra que refleja el costo de desarrollar cohetes reutilizables, la constelación Starlink y el programa Starship.

Starlink, la red de internet satelital, aportó 11 000 millones de dólares, es decir, seis de cada diez pesos que ingresó el grupo. Esta dependencia convierte al segmento de conectividad en el principal sostén financiero mientras la división de lanzamientos madura.
La división de inteligencia artificial absorbió el 60% del gasto de capital del año, confirmando que buena parte de los recursos frescos se destinan a proyectos aún en fase experimental y no generan ingresos inmediatos.

La valoración que manejan los bancos colocadores ronda 1.75 billones de dólares; de concretarse, sería la mayor OPV registrada, superando los 75 000 millones que se espera captar en la colocación.
El documento advierte que los flujos seguirán siendo negativos mientras Starship no entre en operación comercial regular y se complete el despliegue de la segunda generación de satélites Starlink.

SpaceX deja de ser una “empresa de cohetes” para convertirse en un conglomerado tecnológico que combina infraestructura espacial, servicios de telecomunicaciones y desarrollo de IA, un modelo que eleva el potencial de crecimiento pero también los riesgos regulatorios y técnicos.
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