Ciudad de México, 9 may 2026. Con velas encendidas y un árbol cubierto de fotografías, el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México reunió a familias de todo el país frente al Monumento a la Madre. En la Velada por la Memoria leyeron el nombre de quienes fallecieron durante la búsqueda de sus seres queridos sin haberlos encontrado.
Vania y Dana, hijas de Pamela Leticia Portillo Hernández, desaparecida en Chihuahua el 25 de julio de 2010, tomaron el micrófono. “Una desaparición no se supera. Se aprende a sobrevivir con ella”, dijeron ante cientos de personas que sostenían retratos desgastados.
Las hermanas describieron crecer con una silla vacía, mensajes sin respuesta y un corazón “suspendido entre la esperanza y el miedo”. Su historia resume lo que el movimiento documenta desde hace más de diez años: la ausencia obliga a las familias a convertirse en investigadoras, perito y activistas.

El MNDM exigió al gobierno de Claudia Sheinbaum transformar las políticas de búsqueda con participación real de los colectivos. Recordaron que cuando Felipe Calderón dejó el poder había 26 mil desaparecidas registradas; hoy la cifra supera 130 mil y se suman más de 40 casos nuevos cada día.
En comunicado difundido la noche del evento, el movimiento advirtió que la desaparición “no es un problema meramente administrativo”. Está ligada a la impunidad y al crimen organizado, por lo que cualquier estrategia debe integrar agendas de

Los colectivos reclaman que se concrete el Plan Nacional de Búsqueda y que el Registro Nacional de Personas Desaparecidas abra sus lineamientos a revisión ciudadana. También piden que los acuerdos técnicos y políticos firmados en abril de 2025 y las recomendaciones del Alto Comisionado de la ONU, Volker Türk, pasen de discursos a mesas de trabajo con metas claras y mecanismos de seguimiento.
“La escucha vale, sí, pero más vale el trabajo efectivo en campo: búsqueda, investigación, identificación”, concluyeron. Las veladoras se apagaron pasada la medianoche, pero las fotografías siguen colgadas del árbol, expuestas al viento y a la indiferencia que las familias se niegan a aceptar.
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