La Unidad de Planeación Minero-Energética de Colombia incorporó el proyecto Ballena GNL, impulsado por Transportadora de Gas Internacional (TGI), a la lista de prioridades de infraestructura conocida como IPAT. La medida garantiza el recupero de la inversión y convierte la futura terminal en un activo de acceso abierto regulado por el Estado.
La instalación, valuada en 150 millones de dólares, se ubicaría en la costa norte de La Guajira y emplearía una unidad flotante de almacenamiento y regasificación (FSRU) con capacidad para procesar hasta 250 millones de pies cúbicos diarios de gas natural licuado.

TGI, filial del Grupo Energía Bogotá, ya había avanzado obras con recursos privados; ahora evalúa en paralelo el esquema público y tomará una decisión de inversión antes del 15 de junio. La terminal se conectaría al gasoducto submarino de Ecopetrol y a la red terrestre de TGI para distribuir el gas al interior del país.

Según la empresa, la operación podría iniciar en el primer trimestre de 2028, sujeta a trámites ambientales y regulatorios pendientes. Colombia enfrenta un déficit cercano a los 200 millones de pies cúbicos diarios, equivalente a una quinta parte de la demanda nacional, y las autoridades proyectan que el hueco llegará a 310 MMpcd en 2027.

El CEO del Grupo Energía Bogotá, Juan Ricardo Ortega, advirtió que el país requerirá importaciones continuas de GNL para garantizar la generación eléctrica en los próximos años y que se necesitarán más terminales para cubrir el crecimiento del consumo.
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