El gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo presentó el Plan Integral para la Modernización de la Infraestructura de Gasoductos, que destina más de 140 mil millones de pesos a la ampliación y renovación de ductos y plantas generadoras en todo el país. Hidalgo figura entre los estados beneficiarios.
De ese monto, 53 mil 812 millones serán manejados por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y 87 mil 93 millones por el Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas), según precisó Luz Elena González Escobar, secretaria de Energía.

La funcionaria afirmó que el objetivo es garantizar abasto «eficiente, seguro y oportuno» de gas natural a las regiones que concentran mayor demanda industrial y urbana. En 2026 entrarán en operación siete nuevas plantas; tres están por inaugurarse y cuatro están en licitación.
En Hidalgo, la termoeléctrica «Francisco Pérez Ríos», ubicada en Tula de Allende, se transformará en una central de ciclo combinado bajo el nombre Tula II. La obra forma parte del Plan de Expansión de la CFE 2025-2030 y permitirá aumentar la generación eléctrica con gas natural.

Emilia Calleja Alor, directora general de la CFE, indicó que las nuevas centrales de Durango, Yucatán, Veracruz, Sonora y Hidalgo aportarán en conjunto 3 mil 300 megawatts adicionales al sistema nacional. Las cinco entidades serán nodos de suministro para los polos de desarrollo contenidos en el Plan México.
La conversión de Tula II implicará la instalación de nuevas turbinas y calderas de recuperación de calor. Las obras requerirán ampliar la capacidad del gasoducto que alimenta la planta y construir una subestación de alta tensión para evacuar la energía generada.

Autoridades estatales no detallaron plazos ni costos específicos para la obra en Hidalgo, ni explicaron si habrá afectaciones a comunidades cercanas o incrementos tarifarios para los usuarios finales. La falta de información complica la evaluación de impacto ambiental y social del proyecto.
El plan federal promete «soberanía energética», pero depende de una red de gasoductos que en años recientes ha sufrido fugas, interrupciones y denuncias de sobrecostos. La CFE y Cenagas no presentaron un cronograma de mantenimiento ni mecanismos de rendición de cuentas sobre el uso de los 140 mil millones de pesos.
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