Un intento por hacer historia terminó en tragedia. Chris Raschke, veterano del automovilismo extremo, murió este domingo tras un accidente a más de 450 km/h en el salar de Bonneville, mientras participaba en una prueba de velocidad.

Su vehículo, el Speed Demon III, perdió estabilidad tras avanzar poco más de tres kilómetros. A pesar de recibir atención inmediata, no logró sobrevivir, confirmaron los organizadores de la Semana de la Velocidad, un evento legendario del automovilismo estadounidense.
“No entendemos qué pasó”, declaró Steve Watt, líder del equipo. El test que realizaban era un “shakedown”, una corrida simple, sin presión, y el coche ni siquiera estaba a velocidad máxima. Hasta ahora no se han detectado fallas mecánicas.
El año pasado, Chris alcanzó los 737 km/h, posicionándose como uno de los más rápidos del mundo. Esta vez, lamentablemente, el destino le jugó una mala pasada. El récord mundial vigente lo tiene Andy Green desde 1997, con una marca de 1,227 km/h en Nevada.
Keith Pedersen, quien dirige las carreras, expresó su tristeza: “Aquí somos más que competidores, somos una familia. Y Chris era parte de eso. Lo vamos a extrañar como no tienen idea”.
Las reacciones en redes no se hicieron esperar. Desde Nueva Zelanda, el equipo Kiwi Coupe escribió: “Todos los que pisan la sal de Bonneville para correr, son familia. Hoy nos duele a todos”.
El salar de Bonneville, además de escenario de hazañas automovilísticas, es famoso por salir en pelis como “Piratas del Caribe” y “Día de la Independencia”. Su superficie blanca y dura lo vuelve ideal para estas locuras de velocidad.
En la revista Hot Rod, el comentarista Brian Lohnes rindió homenaje: “Chris era un apasionado, un referente, un verdadero loco del motor. Su energía y su entrega eran únicas”.
🚀 “Chris batirá récords en el cielo”, escribieron algunos colegas. Y con la pasión que lo caracterizaba, seguro que sí. 🕊️
