El Reserve Bank of Australia (RBA) decidió este martes incrementar la tasa de referencia en 25 puntos base hasta 4. 35 %, nivel al que ya se encontraba a comienzos de 2025. El movimiento fue aprobado por ocho de los nueve miembros de su directorio; uno votó por mantenerla sin cambios.
La medida coincide con la expectativa del mercado, por lo que su efecto sobre bonos y divisas fue inmediatamente absorbido. Según el análisis de Bankinter, el ajuste ya estaba descontado en los precios.
El banco justificó el incremento en la persistencia de la inflación subyacente, que permanece por encima del rango objetivo de 2 %-3 % fijado por el instituto emisor. Autoridades calificaron el fenómeno como “pegajoso”, ya que los efectos de segunda ronda —trasferencia de costos a salarios y servicios— no se disipan.
Un reporte interno del RBA proyecta que el índice de precios podría tocar un pico de 5 % en los próximos meses, escenario que supone una “resolución rápida” del conflicto en Irán y la estabilización del precio del petróleo. El banco advierte que, si el shock energético se prolonga, la presión alcista se extendería a bienes importados.

El mercado laboral aporta margen de maniobra: la tasa de desocupación se mantiene en 4.3 %, cifra que el RBA considera cercana al pleno empleo. Con bajo desempleo y crecimiento de salarios que aún no desborda, el instituto prefiere actuar antes de que se consoliden expectativas inflacionarias más altas.
A diferencia de la Reserva Federal o del Banco Central Europeo, que optaron por pausas mientras evalúan el impacto de la guerra en Ucrania y en Medio Oriente, el la corporación prefiere mantener un sesgo restrictivo. Teme que una postura más laxa reavive el
Los bancos comerciales trasladaron en minutos el alza a hipotecas variables. Para un
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