Microsoft dejará de ser el único con acceso a los modelos y productos de inteligencia artificial de OpenAI. La empresa fundada por Sam Altman podrá comercializar su tecnología en servicios de nube rivales como Amazon Web Services y Google Cloud, anunció la firma este lunes.
El cambio rompe el cerco que mantenía a los desarrolladores mexicanos y latinoamericanos atados a Azure si querían integrar herramientas como GPT-4 sin pasar por intermediarios. Ahora, startups, universidades y gobiernos locales podrán contratar los modelos directamente desde sus proveedores de confianza, con posibles ahorros y menor latencia regional.
En la Bolsa de Valores la noticia se tradujo en una caída cercana al 3 % en las acciones de Microsoft, mientras Alphabet y Amazon registraron alzas moderadas. Los inversores interpretan el fin del monopolio como un riesgo para el crecimiento futuro de Azure, que había crecido por el tirón de ChatGPT.

Aunque pierde la exclusividad, Microsoft no se queda vacía. La sociedad renovada la mantiene como socio principal de nube y le asegura una licencia sobre la propiedad intelectual de OpenAI hasta 2032. La protección legal le permite seguir incrustando los modelos en Office, Bing y GitHub sin temor a demandas por infringir patentes.
El giro obliga a los reguladores mexicanos a revisar sus contratos de adquisición de nube. Dependencias como la Secretaría de Hacienda y el SAT, que migraron servidores a Azure argumentando la disponibilidad de OpenAI, ahora podrían recibir ofertas similares desde otras nubes sin perder capacidades de análisis predictivo.
Para los usuarios finales la diferencia será invisible en el corto plazo: ChatGPT seguirá funcionando igual. El verdadero impacto llegará cuando los proveedores locales de software empresarial puedan ofrece
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