A principios de abril, empleados de nivel medio de Microsoft comunicaron a varios promotores de proyectos de eliminación de carbono que los contratos en negociación quedarían en suspenso. La noticia, que circuló sin confirmación escrita ni participación de altos directivos, generó pánico en un sector que depende en gran medida de la compañía.
Tres desarrolladores especializados en tecnologías como la captura directa del aire y la mejora de la meteorización de rocas recibieron la misma indicación: revisar los términos de sus contratos vigentes para eventualmente impugnar rescisiones. La empresa no emitió entonces un comunicado formal, lo que alimentó la incertidumbre.

Lee Bostock, socio fundador de Vuelta Carbon, resume la preocupación: “Muchos proyectos operan bajo el lema ‘Microsoft o nada’; una pausa causaría un daño incalculable”. La firma es el principal financiador mundial de tecnologías de captura de carbono, por lo que cualquier retiro afectaría la cadena completa de suministro.

Frente a la reacción, la directora de Sostenibilidad de Microsoft, Melanie Nakagawa, afirmó por correo electrónico el 13 de abril que “el programa de eliminación de carbono no ha terminado”. La empresa asegura que honrará los contratos existentes y que altos cargos han contactado a socios para tranquilizarlos.
Internamente, Microsoft investiga cómo se filtró la información. Una fuente cercana a la empresa indicó que los empleados se adelantaron a una propuesta que no estaba prevista para hacerse pública hasta finales de año. No se ha confirmado si el incidente fue un error o una advertencia deliberada al mercado.

El episodio expone la vulnerabilidad de un sector clave para el clima cuando depende de una sola corporación. Autoridades ambientales mexicanas aún no se han pronunciado sobre el impacto local, aunque varios proyectos latinoamericanos utilizan tecnologías similares y buscan financiamiento externo.
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