La NASA presentó el programa “Ignition”, un plan de siete años y 20 000 millones de dólares que requiere 81 lanzamientos para instalar una base permanente en el polo sur de la Luna. El documento, entregado a empresas e socios internacionales, enumera las tecnologías que aún no existen y que son indispensables para convertir la exploración ocasional en presencia humana continua.
La estrategia se divide en tres fases. La primera prevé 25 lanzamientos y 21 alunizajes con una carga máxima de cuatro toneladas por vuelo. Su único objetivo es demostrar que los nuevos vehículos pueden llegar de forma fiable y que los sitios seleccionados son seguros para astronautas.

La segunda fase eleva la capacidad de transporte a 60 toneladas por misión y aumenta la frecuencia: un alunizaje tripulado cada seis meses. Se contabilizan 27 lanzamientos y 24 alunizajes dedicados a instalar la infraestructura inicial: acometidas de energía, sistemas de comunicación y módulos de habitabilidad.
La tercera fase busca la ocupación constante. Con 29 lanzamientos y 28 alunizajes previstos, la NASA espera mover 150 toneladas de carga por vuelo y preparar el terreno para reactores nucleares, depósitos de agua y talleres de mantenimiento.

El polo sur fue elegido porque sus cráteres permanecen en sombra y pueden contener hielo de agua, mientras que sus montañas reciben luz solar casi continua. Esta dualidad permite extraer volátiles para beber y producir combustible, y al mismo tiempo generar electricidad con paneles solares.
La agencia advierte que la base lunar no es la meta final. Su función será probar siete áreas críticas antes de intentar un asentamiento en Marte: reactores nucleares espaciales, operación sin asistencia constante desde la Tierra, efectos fisiológicos de misiones largas, cadenas de suministro extraplanetarias, protección contra el polvo abrasivo, protocolos de no contaminación y sistemas reutilizables en ambos cuerpos celestes.

El terreno, sin embargo, complica los planes. Las temperaturas oscilan entre -180 °C en las sombras y 100 °C en las zonas iluminadas. El Sol se mantiene bajo el horizonte, genera sombras alargadas que dificultan la visibilidad y someten a los equipos a ciclos térmicos extremos.
Para reducir costos, la NASA busca que la industria privada asuma servicios como transporte de carga, comunicaciones y logística. El modelo replica el utilizado en la Estación Espacial Internacional, donde compañías comerciales operan cápsulas y módulos que la agencia solo contrata.
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