El gobierno federal dio este martes un paso inédito al abrir la posibilidad de explotar gas natural no convencional mediante fracturación hidráulica, técnica que durante años fue descartada por la administración previa por sus impactos ambientales.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que la dependencia de importaciones desde Estados Unidos encarece la energía y limita el crecimiento nacional. La mandataria subrayó que más del 70 % del gas que consume el país proviene de yacimientos shale del vecino país, situación que calificó de vulnerabilidad estratégica.
El anuncio fue valorado por Coparmex como “un giro de realismo” que busca aprovechar reservas propias en cuencas comparables geológicamente a las de Texas.

La organización empresarial advierte, sin embargo, que la estrategia solo será viable si se traduce en participación efectiva del sector privado, pues la inversión requerida “rebasa con mucho las capacidades financieras y operativas del sector público”.
Además de capital, las empresas aportan tecnología de punta, experiencia en gestión de riesgo y estándares ambientales internacionales que, según el texto, hoy permiten mitigar los daños que motivaron la prohibición del fracking en varios estados.

El éxito dependerá, apunta Coparmex, de generar certidumbre jurídica: reglas claras, contratos confiables y reguladores técnicamente competentes que no caigan en “discrecionalidad ni obstáculos burocráticos”.
El desarrollo de estas cuencas, concluye el artículo, podría convertirse en motor regional de empleo formal, proveeduría e infraestructura, además de fortalecer la posición de México en futuras negociaciones comerciales.
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