Corporación Peruana de Aeropuertos (CORPAC) es la única entidad autorizada para formar controladores aéreos en el país. Esta situación opera como un monopolio estatal que encarece la carrera y limita la oferta de plazas, en medio de una escasez que supera los 200 profesionales. El problema no es nuevo.
Desde hace años, universidades y centros privados han solicitado al Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC) permisos para impartir la especialidad, pero la respuesta oficial siempre ha sido la misma: la ley solo confiere esa facultad a CORPAC, empresa que depende del propio MTC. El resultado es un cuello de botella.

El curso oficial dura entre 12 y 18 meses, se dicta únicamente en Lima y tiene cupo para menos de 40 alumnos por promoción. Con esa capacidad, el país tarda al menos seis años en cubrir el déficit actual, mientras el tráfico aéreo crece cerca del 7 % anual. Los costos también se disparan.
La matrícula supera los 20 000 soles y el aspirante debe asumir alojamiento en la capital porque no existen sedes regionales. En comparación, los programas de aviación civil de Chile o Colombia, abiertos a universidades privadas, cuestan menos de la mitad y gradúan operadores en tiempo récord. La falta de competencia afecta la calidad.

Auditores de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) han detectado brechas en la formación práctica y recomendaron abrir el mercado a otros actores. La sugerencia quedó archivada: el MTC respondió que «estudia» la flexibilización, pero no presentó proyectos de ley ni reformas reglamentarias. El gremio de controladores advierte riesgos de.
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