El fraude pasó de 7 mil 574 casos por cada 100 mil habitantes en 2024 a 8 mil 290 el año pasado, un aumento de 9. 4 por ciento. La extorsión, por su parte, escaló de 5 mil 791 a 6 mil 831 casos en el mismo periodo, lo que representa un incremento de 14.4 por ciento.
En conjunto, ambos delitos sumaron el 43.9 por ciento de los crímenes reportados en 2025, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
La tendencia contrasta con la baja registrada en los robos tradicionales. El robo en calle o transporte público disminuyó de 6 mil 3 a 5 mil 641 casos por cada 100 mil habitantes. El de vehículos bajó de 3 mil 353 a 3 mil 22, y el de casa habitación se redujo de mil 602 a mil 482.

Adrián Franco, vicepresidente del instituto estadístico, señaló que el territorio nacional atraviesa una reconfiguración de los delitos. Precisó que en 27 entidades el fraude encabeza la incidencia delictiva, en tres la extorsión, y solo en dos el robo o asalto en vía pública.
Según el funcionario, este cambio ha obligado a ajustar las políticas públicas y las estrategias de

El directivo destacó además una reducción de la violencia en la comisión de delitos. Entre 2024 y 2025, el uso de armas de fuego durante la perpetración de crímenes cayó 19 por ciento.
La transformación del mapa delictivo plantea retos distintos para las autoridades: el fraude y la extorsión operan con modalidades menos visibles que los robos callejeros, pero con mayor penetración en la población general.
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