Elon Musk, fundador de SpaceXAI, cuestionó públicamente las declaraciones de Jacob Coxon, exinvestigador de Anthropic, quien alertó sobre graves riesgos de la inteligencia artificial en desarrollo. Coxon publicó en X una serie de mensajes donde acusó a OpenAI y a su antigua empresa de impulsar una superinteligencia capaz de automejorarse sin las debidas salvaguardas.
En su publicación, el investigador afirmó que quienes desarrollan esta tecnología consideran posible que "matarnos a todos antes de que termine la década". El mensaje, en el que negó que se tratara de una estrategia de marketing, superó las 23 millones de visualizaciones en la plataforma.

Musk intervino al comentar una publicación sobre la breve estancia de Coxon en Anthropic. Escribió: "Parece una maniobra preparada". Ante el crecimiento de las visualizaciones, que alcanzaron más de 120 millones, el empresario expresó incredulidad sobre el alcance de una cuenta con poca actividad previa.

Tim Sweeney, director ejecutivo de Epic Games, se sumó a las dudas y calificó las reacciones como "orquestadas". Musk amplió entonces su teoría sin presentar evidencia, describiendo el incidente como parte de una "operación psicológica" con objetivos contra la inteligencia artificial.
Bill Ackman, otro multimillonario, compartió una publicación que sugería una operación de relaciones públicas para impulsar regulaciones demócratas. David Sacks, exasesor de Donald Trump en temas de criptomonedas e inteligencia artificial, pidió paralizar la salida a bolsa de Anthropic hasta investigar las afirmaciones del exinvestigador.

Sacks había acusado previamente a la empresa de una "estrategia de captura regulatoria basada en infundir miedo". Las reacciones evidencian tensiones entre quienes advierten riesgos existenciales y quienes ven intereses políticos o económicos detrás de dichas alertas.
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