Apple presentó el iPhone 18 Pro y el iPhone 18 Pro Max, equipos que incorporan por primera vez una cámara con apertura variable en la línea de smartphones de la compañía. El mecanismo, compuesto por seis hojas cortadas con láser, permite ajustar la entrada de luz entre ƒ/1.48 y ƒ/4, lo que ofrece mayor control en condiciones de poca luz o en fotografías grupales donde se requiere profundidad de campo extendida.
La cámara Fusion de 48 MP puede operar de forma automática según las condiciones de la escena, aunque los usuarios también podrán seleccionar manualmente cuatro configuraciones desde la aplicación nativa. La empresa añadió una interfaz de controles profesionales que concentra ajustes de apertura, velocidad de obturación y balance de blancos, además de un histograma para revisar exposición.
El procesador A20 Pro y una cámara de vapor rediseñada buscan sostener el rendimiento durante tareas intensivas como juegos, fotografía computacional y funciones de inteligencia artificial. La compañía promete mejoras en nitidez, textura y detalle, junto con efectos Cinematic posteriores a la captura en video hasta 60 fps y grabaciones Time-lapse en 4K con Dolby Vision HDR.

Siri AI llega en versión beta con énfasis en personal, según lo anunciado por la empresa. La herramienta pretende ejecutar funciones con mayor comprensión del entorno del usuario, aunque su despliegue inicial será limitado mientras se evalúa su operación.
Los precios de lanzamiento partirán en USD $1.199 para el modelo Pro y USD $1.299 para el Pro Max, ambos con 256 GB de almacenamiento base. Las preventas comenzarán el 12 de septiembre y la disponibilidad general está prevista para el 18 del mismo mes.

La presentación ocurre en un de creciente escrutinio regulatorio hacia las grandes tecnológicas. Autoridades en Estados Unidos y la Unión Europea mantienen investigaciones abiertas sobre posibles prácticas monopólicas, restricciones a desarrolladores externos y el uso de datos personales para entrenar sistemas de inteligencia artificial. La integración de Siri AI en los nuevos dispositivos podría reavivar el debate sobre los límites entre personalización de servicios y concentración de información sensible en manos de una sola corporación.
La empresa ofrecerá una API para que desarrolladores de terceros accedan a controles fotográficos extendidos, una apertura que contrasta con las restricciones que la compañía ha impuesto históricamente en su ecosistema cerrado. La medida, sin embargo, no elimina las tensiones con reguladores que cuestionan si estas concesiones selectivas bastan para ga
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