Más de 25 ministros y representantes de educación de distintos países adoptaron una declaración conjunta el 8 de septiembre de 2026, en el marco de la Semana del Aprendizaje Digital de la UNESCO, realizada en París. El documento exige que la educación siga siendo un derecho humano y un bien común frente a la expansión de la inteligencia artificial.
La Declaración Ministerial establece que la integración de estas tecnologías en las aulas debe definirse mediante gobernanza deliberativa, rendición de cuentas pública y respeto a los derechos de estudiantes y docentes. El lema del evento fue "La educación en la era de la IA: Hechos | Fricciones | Fronteras".
El texto reconoce que la tecnología está modificando la forma de pensar de los estudiantes, el ejercicio del criterio profesional de los maestros y los métodos de evaluación del aprendizaje. Admite que puede ampliar el acceso a la educación, pero condiciona estos beneficios a la supervisión humana y una preparación adecuada.
Un punto central de la declaración advierte que el aprendizaje no se beneficia cuando la inteligencia artificial sustituye las relaciones humanas y el juicio profesional. Qun Chen, Subdirector General de Educación de la UNESCO, señaló que la manera de integrar estas herramientas es una decisión de interés público que requiere rendición de cuentas ante los ciudadanos.

El documento fija ocho acciones prioritarias. Entre ellas, exige restablecer condiciones de interés público para que los sistemas sean auditables, los datos transferibles y la supervisión pública se mantenga incluso cuando lleguen a los estudiantes por vías gratuitas, donaciones o acuerdos con proveedores.
También compromete a las autoridades a fomentar el pensamiento crítico mediante herramientas que impulsen el razonamiento y el trabajo cognitivo de los estudiantes, además de invertir en competencias digitales para docentes y alumnos con base en los marcos de la propia UNESCO.
La declaración enfatiza la capacidad de acción de los maestros. Prevé inversión en su formación inicial y desarrollo profesional, así como su participación en las decisiones sobre qué sistemas se instalan en sus aulas. La tecnología debe apoyar su labor, no reemplazarla.
El evento reunió en París a más de 1,500 participantes, entre ministros, especialistas, representantes del sector tecnológico, docentes y estudiantes, además de miles de conexiones en línea.
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