La inflación al consumidor de China se aceleró por primera vez desde abril, mientras que los precios industriales crecieron más de lo esperado, según datos publicados por la Oficina Nacional de Estadística. El repunte responde al encarecimiento de alimentos y energía, factores que reavivan las presiones sobre los costos en la segunda economía del mundo.
El índice de precios al consumidor subió un 0,8% en agosto con respecto al año anterior, cifra que estuvo en línea con las previsiones del mercado y que superó el 0,5% registrado en julio. Paralelamente, la inflación al productor repuntó hasta el 3,8% desde el 3,5% del mes previo, superando la previsión media del 3,6%.
Dong Lijuan, estadística de la Oficina Nacional de Estadística, precisó que los precios de la energía contribuyeron con 0,28 puntos porcentuales al aumento interanual general de los precios al consumidor. Este dato evidencia la vulnerabilidad del índice ante los movimientos del mercado energético global.

El resulta particularmente complejo para las autoridades chinas. Apenas unos meses después de salir de un episodio récord de deflación, el país lucha por mantener el impulso alcista de los precios en medio de una desaceleración económica cada vez más profunda y una política fiscal restrictiva del gobierno.
El débil gasto de los consumidores ha limitado la capacidad de las fábricas para trasladar a los precios sus crecientes costos de producción. Estos costos se derivan del aumento de los precios mundiales del petróleo, los semiconductores y los metales, materiales clave para la industria manufacturera del gigante asiático.
La situación se complica con la reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán, que aviva los temores de mayores perturbaciones en el estrecho de Ormuz. Esta vía es vital para el suministro de petróleo, gas y otras materias primas, por lo que cualquier disrupción impulsa los precios de la energía y, consecuentemente, la inflación.

El petróleo Brent se acercó a los 100 dólares por barril el miércoles, después de que Estados Unidos atacara petroleros iraníes cerca del centro de exportación de crudo de la isla de Kharg. Este nivel de precios del crudo representa una presión adicional sobre los costos de producción y transporte a escala global.
Los precios de metales no ferrosos como el cobre también se han disparado, impulsados por la expectativa de que el presidente Donald Trump extienda los aranceles estadounidenses a las importaciones de metal refinado. Esta medida comercial podría alterar los flujos globales de materias primas y encarecer aún más los
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