El gobierno del Reino Unido condenó el "comportamiento intimidatorio y delincuencial" de manifestantes antiinmigrantes que se concentraron en el puerto de Portsmouth, en el sur de Inglaterra, para impedir el desembarco de un grupo de migrantes rescatados tras cruzar el Canal de la Mancha.
Cientos de manifestantes, muchos con ropa oscura y el rostro cubierto, se enfrentaron el domingo a la policía mientras intentaban bloquear que los botes salvavidas llevaran a los migrantes a tierra. Posteriormente obstaculizaron el paso de autobuses que trasladaban a los recién llegados hacia un centro de tramitación para solicitantes de asilo.
La Policía de Hampshire y de la Isla de Wight investiga posibles agresiones contra varios agentes que resultaron heridos, así como daños a vehículos oficiales. Sarah Jones, ministra de Policía, advirtió que "el desorden de cualquier tipo jamás será tolerado" y que quienes crucen la línea de la protesta pacífica "enfrentarán todo el peso de la ley".
Un día antes, otro grupo de manifestantes con el rostro cubierto bloqueó las carreteras hacia Dover, el puerto de ferris más concurrido del país, provocando caos vial y afectando el tránsito de viajeros y vehículos de carga con destino a Francia.

Ambas movilizaciones parecían estar encabezadas por Daniel Thomas, aliado del activista de extrema derecha Stephen Yaxley-Lennon, conocido como Tommy Robinson. Thomas, fundador de Patriot Platform, defendió el uso de cubrebocas y sostuvo que los "hombres de clase trabajadora" no buscaban intimidar, aunque rechazó que se les etiquetara como de extrema derecha.
Nigel Farage, líder del partido Reform UK, se expresó a favor de la protesta pacífica pero criticó el aspecto paramilitar de los manifestantes.
El gobierno del primer ministro Andy Burnham señala que el refuerzo de la cooperación policial con Francia ha reducido en más de 40% las travesías en comparación con el mismo periodo de 2025. No obstante, las autoridades siguen enfrentando dificultades para detener el flujo: más de 40 mil personas realizaron el peligroso cruce el año pasado.
La embarcación que llegó a Portsmouth partió desde Normandía, una ruta más occidental y peligrosa que la habitual desde Calais. Inicialmente se reportaron unos 140 migrantes a bordo, aunque la ministra Jones precisó ante el Parlamento que eran aproximadamente 120. La operación de rescate contó con botes salvavidas, un helicóptero y un avión de guardacostas.
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