La comunidad yokot'an acumula más de 28 horas de bloqueo sobre la carretera Villahermosa-Frontera, a la altura de Tamulté de las Sabanas, en Tabasco. La protesta responde al desabasto de agua potable y a los continuos apagones que afectan la zona.
Los manifestantes advierten que no levantarán la manifestación hasta obtener respuestas concretas de las autoridades. Hasta el momento no hay acuerdos con el gobierno estatal ni con las empresas encargadas de los servicios.
El bloqueo se suma a una serie de protestas similares registradas en la entidad. Días antes, habitantes de la misma región quemaron llantas y cerraron vías para exigir atención a las mismas demandas.
La crisis eléctrica en el sureste del país ha escalado en las últimas semanas. La Comisión Federal de Electricidad ha instalado mesas de trabajo con gobiernos estatales para atender el problema, aunque sin resultados visibles para los usuarios.

En la Península de Yucatán, la paraestatal anunció refuerzos técnicos tras múltiples reportes de interrupciones. Sin embargo, para la administración federal encabezada por Claudia Sheinbaum se trata de "interrupciones" y no de apagones generalizados.
La Confederación de Trabajadores de México admitió que existe inversión pendiente en la red eléctrica tras los constantes fallos. Esta declaración contrasta con la postura oficial que minimiza la gravedad del problema.
En Tabasco, el gobernador Javier May —proveniente de Morena— enfrenta presión por la falta de respuesta en servicios básicos. La protesta yokot'an evidencia la brecha entre los anuncios gubernamentales y las condiciones reales de las comunidades rurales.
La carretera bloqueada es una de las principales arterias de comunicación del estado. La prolongación del cierre afecta el tránsito de personas y merca
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