Una red de jóvenes estafadores, la mayoría de finales de la adolescencia o poco mayores de 20 años, logró uno de los mayores robos de criptomonedas en la historia de Estados Unidos y lo celebró con un derroche que duró apenas un mes antes de su captura. Los delincuentes sustrajeron bitcoins valorados en más de 240 millones de dólares a un inversionista de Washington, D.C., mediante un ataque de ingeniería social.
El presunto cabecilla, Malone Lam, de 22 años y originario de Singapur, organizó el golpe junto con Veer Chetal y Jeandiel Serrano. El 18 de agosto de 2024, los estafadores contactaron telefónicamente a la víctima haciéndose pasar por representantes de Google y del intercambio de criptomonedas Gemini. Le alertaron sobre supuestos intentos de vulnerar su cuenta y un ataque de malware, manipulándolo para que entregara acceso a su Google Drive y códigos de

Con esa información, Lam sustrajo más de 4.100 bitcoins de la víctima, un inversionista adinerado con larga trayectoria en el mercado de criptoactivos que los delincuentes habían elegido previamente como objetivo.
El botín se dilapidó con velocidad notable. Los estafadores compraron flotas de autos deportivos, volaron en jets privados, contrataron guardias de

Agentes del FBI arrestaron a Lam en septiembre de 2024. El joven, que abandonó la escuela en octavo grado, tenía programada para el 8 de septiembre de 2026 una audiencia sobre un acuerdo de culpabilidad. La condena representaría el cierre de la investigación federal.
El caso ocurre en un de creciente fraude con criptomonedas. Las denuncias ante el FBI aumentaron casi un 50% en 2025, según datos del texto base. Paralelamente, el Departamento de Justicia disolvió en 2024 su unidad especializada en delitos de moneda digital, en medio de un giro regulatorio bajo el gobierno de Donald Trump.

La investigadora de ciberseguridad Allison Nixon, quien ha documentado a The Com, una subcultura de jóvenes hackers motivada por las ganancias del fraude cripto, advirtió sobre la necesidad de incrementar recursos policiales. "Si no aumentamos seriamente los recursos para frenar a estas personas y hacerlo más rápido, entonces se va a extender cada vez más", señaló.
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