La refinería Olmeca, proyecto emblemático de la política energética mexicana, mantiene una operación irregular que dista de su capacidad nominal de 340. 000 barriles diarios. En junio, el complejo procesó 141.113 barriles por día, equivalente al 41,5% de su potencial y su nivel más bajo en diez meses.
Esa caída representó una contracción del 23,4% frente al mismo mes del año anterior, según cifras de la petrolera estatal. No obstante, las autoridades energéticas señalan que durante agosto el promedio habría ascendido a 248.000 barriles diarios, con picos cercanos a 280.000 en algunas jornadas.
La brecha entre ambos registros expone el núcleo del problema: no se trata solo de alcanzar cifras altas eventualmente, sino de lograr estabilidad industrial sostenida en el tiempo. Una planta de esta envergadura requiere coordinación permanente entre sus distintas unidades.
La dimensión del desafío se amplía al revisar los costos. La obra fue presupuestada originalmente en cerca de US$8.000 millones, pero al cierre de 2024 el gasto acumulado oficial superaba los US$21.000 millones, según documentos de la propia empresa. Eso implica un sobrecosto de 2,6 veces la estimación inicial.
La compañía reconoció que desde 2024 fueron necesarios recursos adicionales para completar la puesta en marcha, aunque no precisó públicamente el monto total de esas erogaciones complementarias. Con los fondos ya contabilizados, cada barril de capacidad nominal representa una inversión aproximada de US$61.800.

Esa relación se vuelve más problemática cuando se contrasta con la utilización efectiva. En junio, con cuatro de cada diez barriles procesados respecto al diseño original, la inversión por unidad real de producción se dispara considerablemente.
La volatilidad operativa tiene antecedentes recientes. Tras haber alcanzado 263.402 barriles diarios en diciembre de 2025 (77% de capacidad), el procesamiento decayó progresivamente durante el primer semestre del año siguiente.
La empresa atribuyó las variaciones a trabajos de mantenimiento, ajustes de arranque e incidentes que afectaron distintas áreas. En marzo, un siniestro en el complejo dejó cinco fallecidos, mientras que otros eventos posteriores incidieron sobre el funcionamiento de varias unidades.
La secuencia de altibajos explica por qué el promedio anual resulta más relevante que cualquier dato aislado. La petrolera sostiene que la etapa de configuración y pruebas ya concluyó, y que durante 2026 se ejecutaron tareas para consolidar el funcionamiento.
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