El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, advirtió que varias naciones de bajos ingresos enfrentan presiones fiscales severas que podrían requerir reestructuraciones de deuda soberana. La advertencia adquiere relevancia dada la influencia de Washington sobre el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Durante una cumbre del G20 en Asheville, Carolina del Norte, Bessent afirmó que el mundo está "anegado en deuda" y propuso una combinación de estrategias de crecimiento con mecanismos de reestructuración que produzcan resultados en plazos razonables.
El funcionario no planteó un perdón generalizado de deudas. Su propuesta se centra en modificar las reglas y herramientas que determinan cuándo una carga financiera deja de ser manejable, permitiendo que los países inicien conversaciones con acreedores antes de que el deterioro fiscal destruya sus posibilidades de recuperación.

Un análisis reciente del FMI examina la situación de 69 países de bajos ingresos. El organismo distingue tres categorías: naciones con vulnerabilidades, aquellas con deuda externa pública insostenible, y las que ya enfrentan dificultades activas. Según el resumen del informe, el número de países en las dos últimas categorías sigue siendo limitado.
La agenda del encuentro también incluyó políticas para impulsar el crecimiento del sector privado, según la cobertura de las reuniones del G20.

Bessent pidió específicamente revisar el Marco de Sostenibilidad de la Deuda del FMI y el Banco Mundial. Su propuesta incluye tres ejes: mayor transparencia en los procesos, participación activa del sector privado, y un reparto más equitativo de las pérdidas entre todos los acreedores.
Esta última postura presiona directamente a China y a los acreedores privados, que han resistido compartir las cargas de reestructuraciones anteriores. La administración estadounidense reclama que todos los prestamistas asuman proporcionalmente las pérdidas.

La presión financiera actual no responde a un solo episodio. Durante la década de 2010, muchos gobiernos contrajeron préstamos significativos cuando las tasas de interés eran bajas. Posteriormente enfrentaron una secuencia de choques: caída de ingresos por la pandemia de COVID-19, alza de precios de alimentos y energía por disrupciones geopolíticas, y mayores costos de refinanciación tras el incremento de tasas globales.
La propuesta de Bessent busca que las proyecciones de crecimiento no sean la única vía esperada para resolver crisis de deuda, especialmente cuando dichas proyecciones muestran que el crecimiento por sí solo no permit
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