El senador Enrique Inzunza Cázarez reapareció este lunes en la cámara alta para encabezar una conferencia de prensa en la que rechazó de forma categórica las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos que lo vinculan con actividades de narcotráfico y colusión con el Cártel de Sinaloa.
Durante su intervención, el legislador aseguró que no es un "narcosenador" y calificó el caso como una "embestida mediática" de corte estrictamente político impulsada por la ultraderecha. Fue cuestionado directamente sobre si es un "narcolegislador", a lo que respondió: "No lo soy. Nunca he sido narco nada. Ni narcobibliotecario, ni narcotaquero, ni narcomagistrado, ni narcolegislador".
Inzunza afirmó ser "constitucional y verídicamente inocente" y calificó de "patrañas" las acusaciones en su contra. Dijo que no consiente que se intente manchar su trayectoria profesional de más de 25 años en el servicio público, la cual incluye haberse desempeñado como magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia de Sinaloa por casi 11 años y como Secretario General de Gobierno en la administración de Rubén Rocha Moya.
El senador argumentó que, a poco más de cuatro meses de haberse publicado el documento del Departamento de Justicia, no se ha aportado "una sola prueba" que sustente las imputaciones. Sostuvo que la aparición de estos señalamientos no es una coincidencia, sino una respuesta política a su actuación legislativa a finales de abril.

A diferencia del gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya, quien en su momento solicitó licencia para enfrentar señalamientos políticos, Inzunza descartó categóricamente separarse de su cargo legislativo. Sin embargo, comunicó su decisión de separarse del grupo parlamentario de Morena en el Senado para evitar que la polémica se utilice para cuestionar al movimiento de la Cuarta Transformación.
El gobierno estadounidense le imputa cargos de asociación delictuosa para la importación de narcóticos; posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos para facilitar operaciones de tráfico de drogas; y asociación delictuosa para poseer armamento táctico.
Según la fiscalía estadounidense, el senador se habría coludido directamente con la facción de "Los Chapitos" del Cártel de Sinaloa, acordando que el gobierno estatal brindaría protección a la organización criminal y les daría el control de la Policía Estatal de Sinaloa para transportar y almacenar drogas con total impunidad, a cambio de favores políticos.
La acusación también sostiene que Inzunza operó como enlace de comunicación directo para transmitir mensajes entre los
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