Un coche bomba estalló durante la noche del domingo frente a una comisaría en Ojocaliente, Zacatecas, dejando dos policías y ocho civiles heridos. La onda expansiva hizo temblar edificios cercanos y obligó a suspender las clases el lunes siguiente.
Las autoridades estatales apuntan al Cártel Jalisco Nueva Generación como probable responsable del atentado. El fiscal Cristian Camacho vinculó el hecho con la detención, un día antes, de un joven de 18 años que se identificó como sicario de esa organización criminal.
"No descartamos que el ataque de ayer fuera una reacción", declaró Camacho a Fórmula Radio. El fiscal agregó que "todo indica" la responsabilidad del grupo delictivo, aunque un portavoz de la Fiscalía señaló a AFP que no había información adicional disponible sobre el caso.
Este es el tercer coche bomba registrado en menos de una semana en Zacatecas, estado donde el CJNG y el Cártel de Sinaloa disputan el control territorial. La escalada de violencia pone en evidencia la incapacidad de las autoridades para contener los enfrentamientos entre organizaciones criminales.
Zacatecas ocupa una posición estratégica para el tráfico de drogas hacia Estados Unidos. La disputa entre cárteles ha provocado una violencia extrema que afecta directamente a la población civil, como lo demuestra el ataque contra instalaciones policiales en pleno centro urbano.

En julio, cinco cuerpos aparecieron colgados de un puente en Pozos de Gamboa, a unos 75 kilómetros de Ojocaliente. El caso motivó una reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien prometió la captura de los responsables.
La promesa presidencial contrasta con la persistencia de hechos violentos en la entidad. La detención de un presunto sicario de 18 años, lejos de debilitar al grupo criminal, desencadenó una respuesta armada que puso en riesgo a civiles y agentes del orden.
La suspensión de clases y los daños a inmuebles cercanos revelan el impacto colateral de la violencia sobre la vida cotidiana en Ojocaliente. La población queda expuesta entre el fuego cruzado de grupos armados y las operaciones de las fuerzas de
El uso de explosivos por parte de cárteles marca una evolución en sus tácticas de confrontación. Los tres ataques con coches bomba en una semana sugieren una estrategia deliberada de intimidación contra instituciones estatale
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