En el municipio de Nextlalpan, México, colectivos de madres buscadoras y comisiones de búsqueda se concentran en el Gran Canal en la búsqueda de desaparecidos. La presencia de moscas en bolsas de basura ha llevado a falsas alarmas, donde se esperaba encontrar restos humanos pero solo se encontraron desperdicios.
A pesar del fétida olor que emana de los desechos, las madres continúan su labor. Se saludan como hermanas y trabajan en conjunto con la Comisión Nacional de Búsqueda, la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de México y las Células de Búsqueda de

La elección de este punto para la búsqueda se debe a que entre noviembre de 2025 y julio de 2026 se localizaron seis cuerpos y decenas de restos óseos. Carmen Zamora, de la Colectiva Feminista Ehécatl, señala que los criminales han perfeccionado sus métodos, utilizando ahora la basura para esconder cuerpos, aprovechando la falta de vigilancia.

La basura dragada se examina bolsa por bolsa, lo que requiere de los buscadores inspeccionar entre montones de desechos, moviéndose entre botes de pet, troncos, tubos de PVC, llantas y otros residuos. Utilizan trajes y guantes de látex, pantalones de mezclilla, botas, guantes eléctricos y palas, todo adquirido con sus propios recursos.
En noviembre de 2025, en este mismo sitio, fue encontrado sin vida el sacerdote Ernesto Baltazar Hernández Vilchis, víctima de un ataque con arma punzocortante. En diciembre, se localizó el cuerpo del maestro Olaff Pedraza Vargas, y en mayo de este año, el de una mujer venezolana y tres cuerpos más sin identificar.

Este esfuerzo colectivo por encontrar a los desaparecidos resalta la grave situación de desapariciones en México y la necesidad de respuestas y justicia para las familias afectadas.
Etiquetas: Desapariciones, Fosas clandestinas, Búsqueda de personas, Seguridad, México, México · Desapariciones y fosas
